Ella contempla el reloj y mide los minutos, para ella un reloj no solo es un objeto si no su compañero de este viaje, largo a veces e infortunadamente corto en otras, llamado vida.
Ella se planta ante el espejo, reflejando sus rasgos; Con rojo carmín impregna sus labios y alza con lápiz negro el contorno de sus oscuros ojos. Su cabello rebelde, el cual ella deja largo, creciendo como si de un tallo se tratase lo peina y deja que el viento entre el baile de su movimiento pase.
Ella sueña despierta y dormida, la ilusión nunca termina aunque en ocasiones desvanece, Pero no por ello desaparece su sonrisa que siempre permanece disfrazando la noticia que preocupa su mente.
Ella es niña, es mujer; Ella cree en el amor, en lo inverosímil. Ella se convierte en lluvia y cae una y otra vez pero al final no se hunde, no se rinde. Ella vuelve a mirar su reloj y es tarde, acelera el paso al compás de los segundos, cada vez más rápido esquivando charcos; Cada calle mojada es un espejo en el que ella ve su reflejo.
Ella es pintura, ella es música y escritura. Ante un lienzo blanco transmite lo que las palabras no le dejaron; La voz y los instrumentos se dan la mano para hacer de ellos una canción acompañando su estado de ánimo y por último la tinta y papel la ayudan a conocer a la persona que realmente es. Yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario